lunes, 9 de noviembre de 2015

EL AMOR

            

Él no fue, entre todos, el más, bello
pero me dio el amor más hondo y bonito.                                                
Otros me amaron más; y, sin embargo,
a ninguno lo quise como a él.

Acaso fue porque lo amé de lejos,
como una estrella desde mi ventana...
Y la estrella que brilla más lejana
me parece que tiene más reflejos.

Tuve su amor como una cosa ajena
como una playa cada vez más sola,
que únicamente guarda de la ola
una humedad de sal sobre la arena.

El estuvo en mis brazos sin ser mío,
como el agua en cántaro sediento,
como un perfume que se fue en el viento
y que vuelve en el viento todavía.

Me penetró su sed insatisfecha
como un arado sobre llanura,
abriendo en su fugaz desgarradura
la esperanza feliz de la cosecha.

El fue lo cercano en lo remoto,
pero llenaba todo lo vacío,
como el viento en las velas del navío,
como la luz en el espejo roto.

Por eso  pienso en mi príncipe azul
el que me da el amor más hondo y bonito...
es el más bello.
Lo amo más que a mi vida.


Te amo.



                                                            Grecia Aracelly