domingo, 17 de agosto de 2025

ALITAS DE NUBE


Una niña vestida de blanco sueña,
bajo estrellas de algodón,
y en sus manos una palomita
susurra con emoción.
Una palomita blanquita
vuela suave en espiral,
le cuenta cuentos del cielo
y de un mundo celestial.
“Ven conmigo entre las nubes,
donde el sol sabe cantar,
los luceros danzan juntos
y las hadas van al mar”.
La niña ríe en silencio,
con su alma a punto de alzar,
porque en sueños tan brillantes
¡todo puede pasar!

LA LLAMADA QUE NO LLEGA

 

Sentada en silencio, al borde del ayer,
con los ojos llenos de un viejo atardecer,
espera la voz que solía escuchar,
una llamada que no quiere olvidar.
El tiempo se escurre, retumba el reloj,
el teléfono mudo ya no suena hoy.
Sus dedos reposan donde hubo calor,
de aquellas palabras tejidas de amor.
Mira hacia el bosque de ramas sin sol,
como buscando en la niebla un farol.
Y en cada suspiro que deja escapar,
vuelve a la infancia, vuelve a esperar.

NUBES DE ENSUEÑO


Sobre un cielo pintado de esperanza,
navegan las nubes, dulces y sin prisa,
como cartas de amor que la luz lanza,
o caricias flotando con la brisa.
Tienen forma de sueños que se besan,
de promesas que nunca se rompieron,
y a veces se abrazan, a veces regresan,
como esos amores que no se perdieron.
Te pienso cuando el cielo se disuelve,
cuando el viento me nombra sin querer,
y una nube que pasa, blanca y leve,
me recuerda tu forma de entender.
¿Recuerdas los cielos de aquel verano?
Tú decías que allí vivía el azar,
yo juraba que alguna nube en mi mano
se quedaba contigo al suspirar.
Y aún hoy, cuando el día se adormece,
y el crepúsculo tiñe su emoción,
yo dibujo tu nombre —que no aparece—
en las nubes suaves del corazón.
Porque el amor también sabe flotar,
sin cadenas, sin tierra, sin destino,
como nube de ensueño al divagar…
en el cielo azul de lo divino.

QUE BELLA ES LA POESÍA

 

Qué bella es la poesía, cuando vuela,
cuando nace sin forma ni razón,
cuando cruza la tarde como estrella
y se posa en el alma sin presión.
Es un río que canta sin camino,
una flor que florece sin temor,
es un hilo invisible, cristalino,
que une al corazón con su color.
Poesía es la luna cuando escucha,
el rocío bordando su cristal,
es la voz que en el viento se desliza,
el susurro dormido en el rosal.
Es llorar con palabras invisibles,
es reír con un verso sin final,
es tocar lo que nunca fue tangible
y abrazar lo que duele sin juzgar.
Qué bella es la poesía cuando nombra
lo que nadie se atreve a pronunciar,
cuando toma la sombra más honda…
y la enciende con luz al recitar.
Es mi casa, mi canto, mi destino,
mi refugio, mi espejo, mi jardín,
la poesía me cuida el camino…
y me enseña a soñar desde el confín.